jueves, 16 de noviembre de 2017

Nuevo libro estudia la relevancia socio-cultural y político-económica de los grandes eventos deportivos

El deporte muy a menudo ha de ser contado por el periodismo más allá del deporte para hacerlo más entendible. El crecimiento de los grandes eventos y de sus respectivos deportes, sus protagonistas y hacedores desde múltiples planos (empresarial, sociológico, cultural, jurídico o político) conforman una materia informativa imbricada y compleja que exige del profesional una mayor especialización para poder interpretar y analizar lo ocurrido. 

Por ello desde hace años en muchos medios no estrictamente deportivos, e incluso especializados en otras áreas, se viene considerando el deporte como un campo informativo importante en sus respectivas agendas temáticas. Lo que rodea a las competiciones como negocio que mueve decenas de millones de euros suele centrar los contenidos de medios prioritariamente económicos como, por ejemplo, el británico The Financial Times, mientras que la trastienda política, ética y jurídica de la estructura de las federaciones y organismos deportivos habitualmente es un asunto sobre el que hacer periodismo de investigación en medios como el semanario de análisis político y social mexicano Proceso.

También el enfoque transversal e interdisciplinar del deporte y de su relación con los medios de comunicación ocupa un número cada vez más relevante de estudios que se efectúan desde el ámbito académico. Uno de los últimos trabajos que han abordado la complejidad del deporte mediatizado como fenómeno es Sport, media & mega-events, libro colectivo que reúne a veinticinco de los más prestigiosos profesores-investigadores del mundo sobre comunicación en el ámbito deportivo. La obra, publicada hace solo unos meses por la editorial Routledge, está coordinada por Andres C. Billings (University of Alabama) y Lawrence A. Wenner (Loyola Marymount University) y ofrece en diecisiete capítulos un completo estudio de la influencia de los contextos histórico, socio-cultural y político-económico de los grandes eventos deportivos en la sociedad contemporánea a través de los medios de comunicación.

Tal como señalan Billings y Wenner, estos grandes eventos, hoy globales, forman parte de la cultura común y de la memoria colectiva de ciudades, regiones o países. Además, indican que "no solo han definido sus respectivos deportes a lo largo de la historia, también ha solidificado una gran base de aficionados en torno a ellos y se han comportado históricamente como indicadores que han propiciado el orden, el significado y la relevancia al paisaje deportivo de cada momento".

El libro se detiene en las particularidades de las coberturas realizadas en los Juegos Olímpicos de verano y de invierno; en los Mundiales de fútbol, rugby y críquet; en el torneo de tenis de Wimbledon; el Masters de Augusta de golf; el Tour de Francia en ciclismo; el Gran Premio de Mónaco de Fórmula Uno; la Copa de Asia de fútbol; la Super Bowl de fútbol americano; las Series Mundiales de béisbol; la NCAA de baloncesto; y los X Games, competición de deportes extremos organizada por ESPN en Estados Unidos.

Estos megaeventos deportivos -agregan los coordinadores del libro-  han logrado atraer la atención de los medios y han cautivado al público de formas que otras competiciones no han sido capaces de conseguir, trascendiendo así de lo ordinario, de la actividad deportiva diaria; por eso, son hoy influyentes socialmente y más importantes culturalmente, porque despiertan pasiones entre los fans, propician la interacción y vivencias comunes, y posibilitan que se compartan diferentes valores e identidades.

Billings y Wenner citan a Maurice Roche, que en su libro Megaevents and modernity: Olympics and expos in the growth of global culture (2000) señala la importancia actual de los grandes eventos deportivos desde cuatro perspectivas:

1) Lo personal (el gran evento como rito de iniciación, como experiencia trascendente en la vida de una persona)
2) Lo histórico-nacional (el gran evento como oportunidad para buscar y expresar la verdad nacional, el sentir de un país)
3) Lo histórico-cultural (el gran evento como adelanto de la alta cultura, reflejo del progreso cultural)
4) Lo sociológico (el gran evento que representa una serie de valores y preferencias sociales y económicas acorde a la cultura)

En su camino hacia la mediatización y la globalización progresiva, los eventos deportivos hoy más populares han superado diversas etapas hasta consagrarse como competiciones preeminentes, en las que el público deposita altas expectativas, ocupan gran parte de la planificación y dedicación del periodismo y genera narrativas propias; y como un espectáculo único tanto para deportistas como para espectadores porque ha trascendido lo que ha significado tradicionalmente el deporte: las marcas se mercantilizan y los productos mediáticos resultantes tienen fines económicos de alcance global.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Recomendaciones sobre el uso del lenguaje deportivo en el libro de estilo de la SER

El estilo es elección, también en periodismo, lo que no significa que las opciones no adoptadas ni escogidas por un medio sean siempre incorrectas lingüísticamente. Porque un libro de estilo no es un diccionario aunque pueda parecérsele, ni mucho menos una gramática. Así lo explica En Antena, el libro de estilo de la Cadena SER en su diccionario de dudas e incorrecciones lingüísticas. 

Pese a la popularidad de los libros de estilo, en muchos casos vendidos en librerías y considerados como guías de enseñanza del uso del idioma, este tipo de obras hay que observarlas sobre todo como instrumentos de autorregulación profesional de carácter interno, de carácter normativo solo para los profesionales que trabajan en un medio de comunicación de acuerdo a sus particularidades periodísticas y empresariales. El estilo es  un posicionamiento editorial, de la misma forma que la elección de las palabras tiene implicaciones éticas.

Por todo ello, los glosarios o diccionarios que suelen incluir estas obras arrojan luz, sin ser verdades absolutas, sobre cómo afrontar las principales dudas que asaltan al periodista a la hora de escribir o hablar (topónimos, extranjerismos, tecnicismos o americanismos) y, lo que resulta más difícilmente discutible, evitar algunas incorrecciones semánticas, ortográficas o incluso sintácticas en las que se incurre habitualmente.

Así se señala en el libro de estilo de la SER lo siguiente: "El hecho de que una palabra figure en este diccionario no significa que queda avalada para su uso. A menudo se incluyen términos desaconsejados, pero con la idea de orientar al redactor sobre su significado de modo que pueda encontrar una alternativa mejor, especialmente cuando haya de manejar textos escritos en otros idiomas y en los cuales una transcripción literal pueda inducir a equivocaciones".

Asimismo, se aclara que "a diferencia de lo que ocurre con los diccionarios, en el presente léxico no se sitúa siempre la explicación o definiciones de una palabra en la forma cuyo uso se prefiere, sino en la que se supone será buscada por un periodista en primer lugar, a fin de facilitarle el trabajo y ganar en rapidez". 

 Y otro punto importante cuando se habla de estilo es que la opción preferente no equivale a la renuncia de otras existentes: "Un término ‘se prefiere’ a otro cuando es el que ha de utilizarse como primera o única referencia; pero ello no impide que en referencias posteriores del mismo artículo se emplee el menos aconsejado, si queda claro que se usa como sinónimo y no induce a error; y siempre que no se trate de meras alteraciones ortográficas".

He aquí algunas de las recomendaciones sobre el uso del lenguaje aplicables al ámbito del periodismo deportivo incluidas en el libro de estilo de la Cadena SER:

. árbitra. Es correcto decir ‘la árbitra’ (y no ‘la árbitro’; ni tampoco ‘el árbitra’ por analogía con ‘el águila’ y otras palabras que comienzan por ‘a’ tónica, regla que no se aplica a palabras en las cuales opera el cambio de género).

. asequible. No es sinónimo de ‘fácilmente vencible’ ni ‘accesible’. ‘Asequible’ significa ‘que puede conseguirse o alcanzarse’; ‘accesible’ equivale a ‘que tiene acceso’ y, en sentido figurado, ‘de fácil acceso o trato’. Es incorrecto decir “le ha tocado en el sorteo un rival asequible”, salvo que se desee expresar que se trata de un rival fácil de comprar.

. asistencia. En el lenguaje deportivo, no se debe confundir este término con ‘pase’.  Sólo hay asistencia si el pase facilita una canasta, un tanto o un gol. También se puede emplear el verbo “asistir”.

. bajo palos. El portero de un equipo no se sitúa ‘bajo palos’ sino ‘entre los palos’. El artículo es imprescindible (no debe decirse ‘entre palos’).

. calificación. No debe usarse en las narraciones o crónicas sobre las pruebas de motor. En la jornada previa a la carrera se disputa la ‘clasificación’ que decide los primeros puestos en la salida del día siguiente. Los pilotos se sometarían a una ‘calificación’ si se les hiciera un examen con puntuaciones cualitativas a cargo de los profesores. En cambio, los gimnastas sí son ‘calificados’, y con arreglo a esa puntuación se ‘clasifican’.

. Campeonato del Mundo, Mundial, Copa del Mundo. En algunos deportes (como el esquí alpino o la vela) no son equiparables las expresiones ‘Mundial’ y ‘Campeonato del Mundo’, por un lado, y ‘Copa del Mundo’, por otro. En esos casos, la ‘Copa del Mundo’ es una competición anual que consta de diferentes pruebas en diferentes localidades, y cuya suma de posiciones o puntos determina el podio. No obstante, en otras modalidades, como el fútbol o el rugby, se utiliza de manera indistinta una u otra denominación. 

. clásico. Cualquier duelo deportivo de gran rivalidad histórica (por ejemplo, América de Cali-Millonarios de Bogotá). También se puede usar “superclásico” (Boca-River o Real Madrid-Barça). No es sinónimo de derbi.

. cuerpear. Verbo usado en las narraciones deportivas, generalmente cuando dos futbolistas forcejean por ocupar una posición o hacerse con el balón. Procede de Argentina y se extendió por otros países americanos, donde tradicionalmente ha equivalido a “esquivar”: mover rápidamente el cuerpo para evitar un contacto indeseado. No obstante, el Diccionario de americanismos (elaborado por las academias hispanas) recoge que en Argentina significa también “empujar a alguien con el hombro o el pecho”. Puede usarse sin problema en la Cadena SER tanto en sentido literal como figurado.

. derbi (plural, derbis). Esta palabra españolizada (del inglés Derby, y escrita durante muchos años con la grafía derby) tiene dos acepciones: una se refiere al enfrentamiento deportivo entre dos equipos de la misma ciudad, costumbre que nació en la localidad inglesa de Derby, donde tal encuentro de un primitivo fútbol se disputaba el martes de carnaval; y la otra se utiliza para las carreras en las que participan caballos de tres años y en las que todos los ejemplares corren con el mismo peso. En este segundo caso, la expresión procede del primer caballo que ganó una carrera de estas características, cuyo propietario era el VII lord de esa misma ciudad, lord Derby. En rigor, no debe emplearse la palabra ‘derbi’ para partidos entre equipos de ciudades diferentes. Véase clásico.

. descuento, tiempo de. Dígase ‘tiempo adicional’, ‘tiempo suplementario’, ‘tiempo de prolongación’, ‘tiempo extra’, ‘tiempo añadido’ o ‘alargue’ en las informaciones deportivas cuando se refieren a los minutos sumados al final del plazo reglamentado a fin de compensar las pérdidas de tiempo registradas durante el juego. Lo que ocurre en esos últimos minutos del encuentro se produce en el tiempo que se añade, no en el que se resta.

. dobles figuras. Falso amigo del inglés double figures, locución que se debe traducir bien como ‘dobles dígitos’. Cuando un baloncestista ha conseguido ‘dobles dígitos’, eso significa que logró unas cantidades de puntos, asistencias, rebotes, recuperaciones o tapones que en alguno de esos capítulos superan el número 9, y que, por tanto, se han de escribir con dos cifras. Así pues, son válidas también las alternativas ‘dos guarismos’, ‘dobles guarismos’ o ‘cifras dobles’. Eso no afecta a otras expresiones correctas, como “obtuvo un doble doble” (logró más de 9 en dos apartados), “firmó un triple doble” (lo hizo en tres) o “consiguió un cuádruple doble” (un registro superior a 9 en cuatro capítulos).

. dribbling (pronúnciese dríblin). No debe emplearse, como tampoco el verbo ‘driblar’. Úsense, según el país, ‘regate’ o ‘gambeta’, y ‘regatear’ o ‘gambetear’. En América Latina también se emplea la voz drible.

. drive (plural, drives). Se prefiere su traducción: en el tenis, por ‘un golpe natural’ o ‘golpe directo’; y en el golf, por ‘un golpe largo’. También en tenis por ‘derechazo’, salvo si el jugador es zurdo. ‘Gran zurdazo de Nadal’ (pero no ‘gran derechazo’ o ‘gran golpe de derecha’).

. entrenar. Es un verbo siempre transitivo o pronominal, nunca intransitivo. Es decir, no se puede usar sin complemento directo. En vez de ‘la selección entrenó en La Romareda’, debe decirse ‘la selección se entrenó en La Romareda’. Los deportistas no ‘entrenan’, sino que ‘se entrenan’; quien ‘entrena’ es el entrenador.

. envergadura. No es sinónimo de ‘estatura’ o ‘corpulencia’. Significa ‘distancia entre las puntas de las alas de las aves cuando aquéllas están completamente abiertas’, y, por extensión, la distancia entre los extremos de las alas de un avión o la medida de una persona tomada desde la punta del dedo corazón de una mano hasta el de la otra, con los brazos en cruz. También significa ‘importancia’.

. esprín. La Academia propuso en su Diccionario panhispánico de dudas esta adaptación del inglés sprint, pero luego incorporó al Diccionario oficial la grafía ‘esprint’. Su verbo derivado es ‘esprintar’; y el plural, ‘esprints’. De la misma forma, al corredor especialista en llegadas al esprint se le denomina ‘esprínter’. Puede usarse también el italianismo ‘volata’, sin olvidar términos españoles como ‘velocista’, ‘llegador’ o ‘llegada masiva’ y ‘aceleración’. Y por encima de todos, ‘embalaje’, que no tiene relación con el verbo castellano ‘embalar’ que se forma a partir de la preposición ‘en’ y el sustantivo ‘bala’ (que en este caso equivale a “fardo”): es decir, el verbo que significa ‘hacer balas y ordenar en ellas los objetos que han de transportarse a larga distancia’. Este ‘embalar’ relativo al ciclismo procede del francés ‘emballer’, y fue incorporado por la Real Academia Española al Diccionario en 1970. En Latinoamérica se usa ‘embalaje’ desde hace muchos años. Por ejemplo, El Tiempo, de Bogotá, contaba el 7 de enero de 1988: “La etapa se definió en un bonito embalaje”. Y El Universal, de Caracas, titulaba el 6 de abril de 1999: “El suizo Freuler dominó el embalaje masivo”.

. futbol / fútbol: esta palabra se pronuncia como llana (fútbol) en España y como aguda en gran parte de América. Ambas pronunciaciones y grafías son correctas.

. ganar de. No debe usarse nunca. En vez de “el Barça gana de diez puntos”, empléese “gana por diez puntos”.

. goal average. Tradúzcase por ‘promedio’, ‘diferencia’ o ‘cociente’ de goles, según cada caso. La Academia incluyó ‘golaveraje’ en su Diccionario panhispánico de dudas, pero no la incorporó al Diccionario oficial. Esa grafía que se puede usar en citas textuales y, en ese caso, debe explicarse.

. hándicap (pronúnciese con h aspirada, jándicap). Lejos de las carreras de caballos o el golf, su uso es innecesario para expresar situaciones desfavorables de un deportista o equipo respecto a otros; en español existen diferentes palabras para ello: ‘desventaja’, ‘obstáculo’ o ‘dificultad’. En el lenguaje hípico (referido al sobrepeso añadido a un caballo o jinete) puede sustituirse por compensación; en el golf, hándicap es la ventaja de golpes que se da a un jugador respecto al par del campo en función de su falta de destreza. Para ser profesional, no se tiene hándicap o se tiene “hándicap cero”. Se prohíbe la expresión ‘handicapado’ para referirse a una persona con alguna discapacidad.

. hooligan (pronúnciese con h aspirada, júligan). Palabra inglesa que significa gamberro y que, al ser despectiva, sólo ha de referirse a los hinchas británicos violentos, no a todos los aficionados de las islas Británicas. A fin de diferenciarlos, los mismos ingleses utilizan la palabra 'supporter' para cualquier tipo pacífico de ‘seguidor’ o ‘hincha’.

. maratón. Sustantivo masculino (‘el maratón’, no ‘la maratón’). Al especialista de esta distancia atlética (42.195 metros) se le llama en España ‘maratoniano’, y en algunos países de América es habitual la denominación “maratonista”. Por extensión del significado, ‘maratón’ también se aplica metafóricamente a toda competición de resistencia o actividad que sea duradera e intensa; y el adjetivo, a una reunión que se prolonga largo tiempo.

. medirse. Son incorrectas construcciones como “el Real Madrid se mide al Barcelona” o “Rajoy se mide hoy a la oposición”, muy usadas por los periodistas. Lo adecuado es construir esas oraciones con la preposición ‘con’: “…se mide con el Barcelona” y “…se mide con la oposición”.

. modalidad, especialidad. El mundo del deporte acoge un abanico de ‘modalidades’, normalmente organizadas en torno a federaciones (internacionales, nacionales, regionales o locales). Cada modalidad (natación, por ejemplo) se subdivide en una cantidad aún mayor de ‘especialidades’ (sincronizada, saltos…), que, a su vez, se concretan en diferentes ‘pruebas’ (individuales, dúos, por equipos, etc.). Como sinónimo de ‘especialidad’ se puede usar ‘disciplina’.

. Mundial, Mundiales. En los torneos o competiciones que abarcan todo el mundo se debe cuidar la diferencia entre el singular y el plural, conforme al número de títulos que se pongan en juego. Se usará el singular cuando se trate de un campeonato de deportes de equipo (el Mundial de fútbol en Brasil 2014), en los que solo hay un título en juego, y también en algunos deportes individuales donde solo haya un podio al que subirse o un trofeo que levantar (Mundial Match Play de golf). En los Campeonatos del Mundo con varias disciplinas y categorías, será preferible el plural (Mundiales de judo, Mundiales de Natación). Este mismo criterio será aplicable también para los Campeonatos de Europa (Europeo / Europeos) y de cada país (Nacional / Nacionales).

. olimpiada / olimpíada. Ambas formas son igualmente válidas. En sentido estricto, la olimpiada es el periodo de cuatro años que separa unos Juegos Olímpicos de otros.

. palo corto, palo largo. Los dos palos de las porterías de fútbol son iguales. Dígase ‘primer palo’ y ‘segundo palo’. También, ‘palo próximo’ y ‘palo lejano’.

. pírrico. Originalmente este adjetivo se aplicaba sólo a las victorias que se conseguían con más pérdidas para el vencedor que para el vencido; sin embargo, la Academia ha recogido otras dos acepciones: ‘Conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño’ y ‘de poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado’. Pero no equivale a ‘mínimo’ o ‘insignificante’. El término procede del nombre  Pirro, rey griego que en el siglo III antes de Jesucristo ganó a los romanos dos batallas con enormes pérdidas humanas que no compensó la victoria.

. pívot. También denominado ‘centro’ (del inglés center) en algunas zonas de Hispanoamérica, es el jugador de baloncesto que ocupa en la posición de cinco, esto es, el más alto y que suele jugar en ataque más cerca del tablero. Su plural es pívots. No hay que confundir esta palabra con pivote, que además de designar al jugador de referencia en ataque de un equipo de balonmano, se refiere a un lance del baloncesto que consiste en un girar el cuerpo moviendo un pie en una o varias direcciones mientras que el otro se mantiene en la misma posición (pivotar).

. réferi / referí.  Adaptación del inglés referee que se utiliza en el español rioplatense y en otras zonas de América como sinónimo de árbitro. Mientras que en Argentina la acentuación mayoritaria es aguda (referí), en otros países como México es esdrújula (réferi). En España debe usarse 'árbitro'; y se ha de cuidar el supuesto sinónimo ‘colegiado’, pues no en todos los países están organizados en un colegio.

. señalizar. Es ‘poner señales’. No debe confundirse con ‘señalar’. Por tanto, es incorrecto decir “el árbitro señalizó el penalti”.

. sparring. No debe emplearse si no se explica. Usado sobre todo en el mundo del boxeo, este término se refiere al ‘entrenador’, ‘adiestrador’, ‘contrincante previo’, ‘fingidor’, ‘adversario de prueba’ o ‘contrincante simulado’ de alguien que se está preparando para una prueba, un debate o un combate. La Academia ha incorporado la adaptación ‘esparrin’ y ‘espárrines’, que se puede usar para citas orales o textuales.

. supresión de artículos. No deben construirse oraciones mediante supresión de artículos como algunas que son habituales en los relatos deportivos: “Jordi Alba avanza por banda izquierda” o “Keylor estará bajo palos”. Son tan incorrectas como “ese mendigo camina por acera”, “tu primo duerme bajo puente” o “me duele muela” y “me gusta paella”.

. transfer. Permiso para que un jugador se desempeñe en otro país, una vez verificados los requisitos del fichaje. Deben usarse ‘pase internacional’ o ‘licencia’.

. vuelta rápida. En las competiciones de motor, casi todas lo son. Escríbase ‘vuelta más rápida’ o ‘mejor vuelta’, y no esa mala traducción de ‘fastest lap’.

jueves, 2 de noviembre de 2017

La SER publica su libro de estilo, una guía para hacer periodismo radiofónico que va más allá de la redacción

Comité de Redacción del libro de estilo de la SER.
Los libros de estilo no han  proliferado  de  igual forma en todos los medios; abundan en las agencias de noticias y diarios, pero apenas existen en el ámbito radiofónico. En la Biblioteca Nacional de Madrid figura una copia de una obra denominada Proyecto  de  Normas  de  Estilo de la Cadena SER, un librito de 64 páginas que data de 1988 y constituye, como su propio nombre indica, un trabajo inacabado, ya que nunca se procedió a su redacción definitiva en forma de libro de estilo.

Según explicaba Augusto Delkáder, entonces director de Informativos de la cadena y actualmente presidente de Prisa Radio,  este  proyecto  fue  el  resultado  de  varios  meses  de  recopilación  y sistematización de material por parte de una comisión de redactores creada ex profeso   (compuesta   por   Fernando   González,   Luis   Fernández   y   Ángel González) y de las sugerencias y aportaciones de otras personas vinculadas a la  SER.

A finales de 2007 el propio Delkáder anunciaba, en una reunión anual de emisoras de la entonces denoninada Unión Radio celebrada en Zahara de los Atunes (Cádiz), la puesta en marcha un nuevo proyecto de libro de estilo común para las emisoras del grupo en España y América. Al escuchar la noticia, me puse en contacto con él, quien, amablemente, me remitió a que hablase con Alejandro Nieto, entonces director de Contenidos de Unión Radio e inicialmente coordinador de la obra, luego director general de la Cadena SER. 

La conversación con Nieto, en enero de 2008, forma parte de mi tesis doctoral. Una de sus respuestas a mi entrevista decía así: "Queremos hacer una radio global, pero no buscando un contenido común. Porque la fuerza de la radio es lo local. Vemos la posibilidad de conectarnos con gente que  entre sí es muy diferente, pero que puede encontrar en la radio un punto de unión" defiende Nieto, quien señala como objetivo fundamental "hacer una radio polar, no única, pero con estrategias comunes que respeten el prestigio y la tradición informativa".

En 2011, tras la publicación de Libros de estilo y periodismo global en español, resultante de la tesis doctoral y después de anunciárselo a Alejandro Nieto en señal de agradecimiento por su colaboración, él mismo me llamó por teléfono diciéndome: "José Luis, quiero hacerte una proposición indecente, que nos ayudes a acabar el libro de estilo", una tarea que asumí a principios de 2012 tomando como punto de partida los trabajos preliminares desarrollados ya por los periodistas Josep Maria Martí y Lluís Rodríguez Pi. Así me subí a un tren en marcha, a un equipo de redacción al que posteriormente se sumó Álex Grijelmo para codificar el texto definitivo, que ha llegado con éxito a su destino.

Y después de todo este largo trayecto, la Cadena SER ha publicado En Antena. Libro de estilo del periodismo oral, su manual de estilo, pero por encima de todo una guía para hacer radio. Se trata de un texto que plasma las pautas necesarias para ejercer un periodismo riguroso, ético y de calidad, y que además sirve para unificar los principios, los procedimientos y las formas expresivas que definen la personalidad y la imagen de marca con las que la SER se presenta a diario ante la sociedad. Además, este libro, que nace con una finalidad netamente práctica; tiene como objeivo también orientar a todos aquellos profesionales de la radio y estudiantes de Periodismo sobre cómo deben comportarse ante el micrófono.

Como señala Álex Grijelmo en la presentación de la obra, "la Cadena SER ha decidido dotarse de un Libro de estilo para plasmar en él su contrato ético y profesional con los oyentes y los lectores; compromiso que se refuerza por la mera circunstancia de hacerlo público". A este respecto, Delkáder indica que el nuevo libro de estilo tiene la virtud de "identificar la práctica del periodismo a partir de un código, que no solo tiene reflejo gramatical o sintáctico, sino que se adentra en la deontología de la profesión, los rudimentos del oficio y la relación de intermediación del periodista con el medio y los lectores".

La obra se estructura en seis capítulos, un diccionario y varios anexos. Los capítulos son los siguientes:

1. Principios generales, que abarcan aspectos éticos y son aplicables a todas las emisoras de Prisa Radio enclavadas en España y América. 

1.2. "Todas las emisoras de Prisa Radio que desarrollen libros de estilo específicos incluirán en primer lugar estos principios generales, como elemento unificador de los comportamientos deontológicos y profesionales de sus periodistas; y podrán incorporar en los restantes capítulos las adaptaciones formales y actualizaciones que consideren pertinentes para su país, siempre que no contradigan el criterio esencial plasmado en esos principios. También podrán establecer las características propias que consideren oportunas, con arreglo a sus costumbres, a las de la propia empresa y, por supuesto, en consonancia con la variedad del español que usen".  

2. Normas generales de grabación, locución y emisión, sobre la pautas básicas del lenguaje radiofónico y los elementos que lo integran y sus funciones.

2.1. "El lenguaje radiofónico se configura con cuatro elementos: la palabra, la música, los efectos sonoros (artificiales o reales) y el silencio. Todos ellos se relacionan entre sí conforme a su ordenación en antena. La canción que se emite tras un mensaje verbal tiende a completarlo, calificarlo, explicarlo o ilustrarlo si entre ambos se da algún tipo de relación descodificable por el oyente. El sonido que sigue a cualquiera de los otros elementos puede producir ese mismo efecto. Una música fúnebre emitida después de comentarse determinado nombramiento será tomada como una forma de calificar lo dicho. El sonido de una botella que se descorcha produciría el efecto contrario. Ambos sonidos, por tanto, forman parte del mensaje emitido, aunque éste no se complete con palabras. Por tanto, las emisoras de Prisa Radio cuidarán de que la aparente yuxtaposición de elementos sonoros (palabra, música, efectos) no emita mensajes no controlados, o imprevistos, o falsamente chistosos".

3. Redacción y edición de noticias en internet, sobre la necesidad de manejar unos formatos y una narrativa adecuados para toda la actividad informativa que se recoge y actualiza a cada instante en cadenaser.com.

3.2.a. "El redactor que ha trabajado una noticia para la antena es el más adecuado para elaborar su contenido destinado a la web. Conoce las fuentes y cuenta con datos propios, así como con el texto y los documentos originales con los que haya trabajado".

4. El lenguaje, sobre la necesidad de usar un lenguaje de la manera más correcta y comprensiva posible. Este apartado incluye un minidiccionario con equivalencias de términos en España y América.

4.2. "El léxico del idioma español es más comprensible por un público panhispánico cuanto más se acerca a la norma culta; es decir, cuando se aleja de localismos, vulgarismos o jergas. Por tanto, los periodistas de Prisa Radio aspirarán a expresarse con elegancia en un registro alto de la lengua cuando entiendan que su mensaje excederá los límites de su ámbito local".

5. Los géneros radiofónicos.

5.1. "Los géneros periodísticos se dividen en función de la mayor o menor presencia del autor en cada uno de ellos. La mirada personal del informador debe tener un grado cero en la noticia (aunque desde el entendido de que es imposible la objetividad absoluta) y un grado diez en el texto de opinión. Entre uno y otro, y de menor a mayor presencia del yo periodista, se encuadran (en líneas generales) el reportaje, la entrevista, la crónica, el análisis y la crítica".

6. Formatos de programas.

6.1. "(...) Los programas de la Cadena Ser se dividen en las siguientes categorías: flash o urgente; avance informativo; boletines; noticiarios; informativos; retransmisión informativa; grandes coberturas; programas especiales; magacines y entretenimiento; programas de debate; mesa redonda; cara a cara; información especializada; monográfico, y espacios deportivos".

Junto con estos seis capítulos, En Antena se completa con un glosario de términos de uso dudoso y con una serie de apéndices que incluyen una guía de pronunciación de nombres extranjeros, unas directrices internas sobre el uso de redes sociales y también una serie de entrevistas mantenidas por Pedro Blanco, periodista de la Cadena SER, con algunos de los más destacados comunicadores de la emisora.